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 Aleksandr Romanovich Luria

 
 

Jordi Peña-Casanova, Gonzalo Sánchez Benavides

 
   

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Un encuentro crucial: Vigotski. La troika y la pyatorka

 

 

Lev Semenovich Vigotski (Orsh, Bielorrusia, 17-11-1896; Moscú, 11-07-1934)
(Лев Семенович Выготский)
Imagen: Dominio público


 


La aportación y el impacto de Vigotski. En 1924 Luria conoció a Lev Semenovich Vigotski (Лев Семенович Выготский) en Leningrado (San Petersburg), en el transcurso del segundo Congreso de Psiconeurología de todas las Rusias, y este suceso es para él de capital importancia. En su presentación, Vigotski planteó las interacciones entre los reflejos condicionados y la conducta consciente. Vigotski se situó más allá de las posiciones de la psicología fisiológica e idealista, para considerar los procesos psicológicos como derivados del desarrollo cultural e histórico.

Respecto a esta gran figura de la psicología rusa, pocos años mayor que él y muerto de tuberculosis a la temprana edad de 38 años, Aleksandr Romanovich sólo tuvo palabras de elogio:

“Vigotski fue sin duda un genio. Tras más de medio siglo en la senda de la ciencia no puedo nombrar a otra persona que se aproxime a su infrecuente claridad de pensamiento, a su increíble capacidad de convertir en simples los más complejos problemas, a su capacidad de señalar la línea recta y su capacidad de prever el desarrollo de la ciencia.” (Luria, 1979, p.27)

Elkhonon Goldberg, discípulo de Luria, dibuja la relación entre su maestro y Vigotski en la introducción de su libro Contemporary neuropsychology and the legacy of Luria con las siguientes palabras:

“Although they were only 6 years apart, Luria always considered Vigotsky his mentor, and credited him with much of his own subsequent ideas and approaches, sometimes to the point of self-deprecation. He was always loyal to Vigotsky’s memory, both intellectually and personally, at the times when Vigotsky’s work was being denounced in the Soviet Union from every pulpit and his name held in disgrace. One can surmise that the effusive way in Luria talked about Vigotsky, often reducing his own work to a mere implementation of Vigotsky ideas, was a token of gratitude, the best he could do for a close friend who had died young and in death was brutalized by his compatriots.” (Goldberg, 1990a, p.2)

Vigotski y el Instituto de Psicología de Moscú. El impacto de la presentación de Vigotski hizo que Luria tomara la iniciativa de invitarlo a trabajar en el Instituto de Psicología de Moscú. En 1925, Vigotski se trasladó de Gomel (Bielorrusia) a Moscú para participar en el Instituto. En 1926 publicó su libro Psicología Educativa, pasando a ser el miembro más destacado del instituto.


La “troika”: Vigotski, Luria y Leontiev

Definción de objetivos. Vigotski con Luria y Leontiev, formaron un grupo de trabajo muy activo conocido como la “troika”. Los objetivos de este grupo eran superar, en el marco de la teoría marxista, la crisis en la que se hallaba la psicología, dividida desde hacía medio siglo en dos aproximaciones alejadas una de la otra. La una pretendía hacer de la psicología una ciencia natural, fisiológica, obviando las funciones mentales superiores, con Wundt y Ebbinghaus como referentes, y la otra, a pesar de ocuparse de ellas, lo hacía desde una mera descripción fenomenológica, constituyendo una aproximación claramente mentalista, siguiendo a autores como Dilthey y Spranger.






Luria con Leontiev.
Fuente: web de Michael Cole (con autorización)


 

 

La solución, atribuida por el propio Luria a Vigotski, fue la llamada Teoría Histórico-Cultural, según la cual los fenómenos mentales tienen un origen social, mediado por el lenguaje y otros instrumentos construidos socialmente a lo largo de la historia:

“Para superar callejones sin salida, se debía acabar con la robinsoniana psicológica de la psicología mentalista y naturalista. La solución real del problema del desarrollo de las funciones mentales superiores se halla en la premisa fundamental de que el hombre es un ser social, un producto de la historia social y sujeto activo de las relaciones sociales… La existencia de la relación social del hombre con el mundo externo debe ser considerada como la fuente básica de las más elevadas formas de conducta consciente, no tan sólo en su contenido sino también en sus formas de existencia” (Luria, 1979, p.30)
 

Ésta consideración y el estudio de los principios de la función cerebral, constituyen el principio básico compartido entre Luria y Vigotski, que fue mantenido por el primero a lo largo de toda su vida científica. Goldberg destaca la importancia de la aproximación “histórico-cultural” en el trabajo posterior de Luria con las siguientes palabras:

“Many years later, this thesis was to color Luria’s work as a neuropshycologist, and probable shaped the Lurian brand of neuropsychology more than any other theoretical premise.” (Goldberg, 1990a, p.2).

Así, desde esta concepción “cultural-histórico-instrumental”, cabía suponer que los procesos psicológicos superiores eran objeto de “profundos cambios tanto en el desarrollo individual como en el de la historia humana.” (Luria, 1979, p.44). Este hecho condicionaba dos líneas de investigación: una sobre el desarrollo individual y otra, transcultural. Sobre como se implementaron ambas líneas de trabajo se habla un poco más adelante.


Aleksei Nicolaevich Leontiev (Алексей Николаевич Леонтьев). A propósito de la figura de Leontiev cabe decir que fue uno de los máximos exponentes de la aproximación vigoskiana tras la muerte de éste. Mantuvo durante toda su vida una estrecha relación con la Universidad Estatal de Moscú Lomonosov, y entre sus estudios destacan los realizados sobre la memoria y la atención, desarrollando su propia teoría sobre la actividad ligada al contexto social en el que se da el desarrollo. La Teoría de la Actividad de Leontiev constituyó la base para gran cantidad de investigaciones en Rusia, especialmente en las áreas del juego y del aprendizaje.




Aleksei Nicolaevich Leontiev (Moscú 05-02-1903, Moscú 21-01-1979)
(Алексей Николаевич Леонтьев)
Imagen: dominio público.


La incorpración de la “Pyatorca”. Los trabajos de la “troika” desde esta nueva concepción de la psicología soviética fueron apoyados en los años sucesivos por la “pyatorka”, o el grupo de cinco (de pyat [пять], cinco en ruso), a saber, L.I. Bozhovich, R.E. Levina, N.G. Morozova, L.S. Slavina, y Aleksandr Zaporozhets. A cada uno de ellos se le encomendó estudiar un problema sobre algún aspecto concreto relacionado con la percepción, la memoria, los signos, la actividad simbólica y otros procesos psicológicos, en el marco de un plan común ideado por Luria, Vigotski y Leontiev. Luria, por su parte, prosiguió durante algún tiempo con su línea de estudio sobre la expresión motora de los procesos verbales complejos iniciada anteriormente, con el trasfondo ideológico psicoanálitico todavía aunque bajo una aproximación experimental, y publicó en inglés The nature of human conflicts (1932), tras viajar en 1929 a Estados Unidos para participar en el Noveno Congreso Internacional de Psicología y del éxito que tuvo la exposición de sus ideas acerca del estudio objetivo de las emociones. Sobre la edición de este libro Goldberg apunta:

“The fate of the book was strange. It was published in the United States but never in the Soviet Union, presumably because the very subject of subconciousness had been declared off limits for soviet scientists by the crude ideological censorship of the times” (Goldberg, 1990a, p.2)

De la citada línea investigadora en el desarrollo individual surge el interés que ambos, Luria y Vigotski, tuvieron en el estudio del desarrollo cognitivo infantil, transversalmente atravesado por el lenguaje, instrumento de instrumentos. Vigotski había fundado ya en 1920 el Instituto de Defectología, donde se estudiaban niños deficientes, y posteriormente se interesaron ambos en trabajar con niños gemelos. Los hallazgos en estos estudios les llevaron a comprobar como las variaciones entre gemelos, en tareas de memorización y evocación de material, cuando se les proporcionaban instrumentos y ayudas, dejaban de depender directamente del genotipo. Estos hallazgos, según Luria:

“Evidenciaban que no sólo la estructura, si no también la naturaleza de los procesos psicológicos sufre cambios fundamentales en la ontogénesis. Posibilitaban enfoques nuevos, muy diferentes a los clásicos, y ofrecían nuevas perspectivas a la psicología del desarrollo.” (Luria, 1979, p.45)

 
   

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