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Neuropsicología
– Neurología de la Conducta |
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Neurología Cognitiva
y Conductal –
Arquitecturas
Funcionales Cerebrales |
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"Arquitecturas
funcionales
cerebrales":
del clasicismo a la
actualidad
Jordi
Peña-Casanova,
Gonzalo Sánchez
Benavides
Secció de
Neurologia de la
Conducta i
Demències. Servei
de Neurologia.
Institut Municipal
d'Assistència
Sanitària (IMAS).
Hospital del Mar.
Barcelona. jpcasanova@imas.imim.es
1.- El objetivo:
las relaciones entre
el cerebro y las
capacidades
mentales.
Las relaciones
entre el cerebro y
las actividades
mentales han sido
una cuestión que ha
interesado desde los
tiempos más
remotos. El problema
tiene, de hecho, una
raíces profundas y
previas a la
aparición de los
términos
neurología,
neuropsicología,
neurología del
comportamiento o
neurociencia
cognitiva (Lecours y
Joanette, 1991). El
objetivo planteado a
lo largo de la
historia ha sido
siempre el mismo
"observar
sistemáticamente
las anomalías del
comportamiento
propio de la especie
y localizar en
términos de
neuroanatomía
macroscópica las
lesiones que causan
las enfermedades del
cerebro humano e
intentar comprender
tanto el
funcionamiento y las
disfunciones de
éste, como
substrato de las
diversas aptitudes
cognitivas"
(p. vii).
Los grandes
maestros y
fundadores de la
neurología
aportaron
conocimientos
capitales que
constituirían,
directa o
indirectamente, los
cimientos de la
moderna
aproximación a las
relaciones entre el
cerebro y las
actividades mentales
(ver Finger, 1994).
Este proceso
conduciría a la
cristalización
progresiva de las
clasificaciones de
las formas clínicas
de afasia
(alteración del
lenguaje), alexia
(alteración de la
lectura), apraxia
(alteración de la
gestualidad),
agnosia (alteración
del reconocimiento),
acalculia
(alteración del
cálculo), etc., tal
como se describen en
los tratados
contemporáneos de
neurología y
neurología de la
conducta (ver
Heilman y Valenstein
1979, Feinberg y
Farah, 1997, Mesulam
2000).
En el ámbito del
estudio de las
afasias -como
alteraciones del
lenguaje debidas a
lesión cerebral-
rápidamente
aparecieron lo que
en la actualidad
conocemos con el
nombre de
"arquitecturas
funcionales".
Estas arquitecturas
se definen como un
conjunto o una serie
de conjuntos de
esquemas de
procesamiento
("cajas y
flechas") que sirven
para describir
postulados de
las ciencias
cognitivas y
neurocognitivas.
En la actualidad una
arquitectura
funcional plantea
como es la función
normal y las
lesiones de sus
componentes deben
ser compatibles con
los hallazgos
clínicos. Aunque
las arquitecturas
funcionales se
pueden aplicar en el
estudio de todas las
capacidades mentales
este artículo se
centrará en los
problemas del
lenguaje, la lectura
y la escritura.
Veremos a
continuación que
los modelos o
arquitecturas
funcionales no son
recientes, sino que
proceden de los
albores de la
afasiología y que
ya se pueden
apreciar en los
trabajos de autores
como Wernicke
(1874), Freud (1891)
o Charcot (1892).
También se
apuntarán problemas
relacionados con
conceptos
fundamentales como
los planteados por
Bennet y Hacker en
su libro "Philosophical
Foundations of
Neuroscience"
(2003), sobre los
errores de los
neurocientíficos al
tratar de explicar
la función
cerebral.
2.- El
clasicismo: "diagram
makers"
El primer
cimiento: Broca y el
paciente
"Tan"
(Monsieur Leborgne).
El
18 de abril de 1861,
Pierre Paul Broca
presentó a la Societé
d´Antrophologie de
París su célebre
comunicación del
paciente Leborgne.
El paciente tenía
todo su lenguaje
expresivo reducido
al monosílabo
"tan", que
articulaba repetidas
veces (de ahí que
se le identifique a
veces en la
literatura como "Monsieur
Tan"). El
estudio anatómico
post mortem fue muy
revelador, mostrando
una lesión por
oclusión de la
arteria cerebral
media izquierda; una
lesión amplia
localizada en el pie
de la tercera
circunvolución
frontal (Figura 1).
Broca puso los
cimientos de lo que
trece años más
tarde iba a
concatenarse en un
modelo funcional. En
otras palabras,
estableció
claramente una
relación entre la
clínica y la
topografía Figura
1
cerebral lesionada.
El segundo
cimiento: Wernicke .
Con la figura de
Carl Wernicke
(1848-1905) se
inicia realmente la
neuropsicología
moderna. La
contribución de
Wernicke permitió
un nuevo enfoque de
los estudios
neuropsicológicos y
el desarrollo
científico del
estudio de las
afasias.
En
1874, publica, con
26 años de edad, "Der
aphasische Symptomen-complex",
donde, aceptando las
ideas de Broca,
muestra que la
lesión de otra
región del cortex,
la primera
circunvolución
temporal, conduce a
la pérdida de las
llamadas imágenes
auditivas de las
palabras
(alteración del
denominado centro
auditivo-verbal).
Los síntomas de
esta lesión eran
una abundancia de
palabras inadecuadas
en la expresión del
lenguaje y un
defecto notorio en
la comprensión
verbal: quedaba así
establecida la
afasia sensorial.
A la descripción
de la afasia
sensorial, se sigue
pronto la
elaboración de un
modelo
asociacionista.
Partiendo de la
tesis asociacionista
esbozada por Bastian
(ver Lecours y
Lhermitte, 1979),
Wernicke formula una
teoría general de
la afasia, cuyos
postulados
principales son los
siguientes:
Existen centros
cerebrales para
cada uno de los
componentes
fundamentales del
lenguaje.
Las lesiones de
estos centros
comportan las
distintas formas
clínicas de
afasia.
Las lesiones de
las conexiones
entre los
distintos centros
van a provocar
otros tipos de
afasia.
Figura 2
De acuerdo con
este modelo (figura
2), realizó una
primera definición
de los tipos de
afasia:
Una afasia
motora, que es una
afasia expresiva,
por destrucción
del centro de los
movimientos de los
órganos de la
palabra (centro
verbo-motor).
Una afasia
sensorial,
descrita por él,
debida a la
destrucción del
centro
auditivo-verbal,
en la que es
imposible la
comprensión de
las palabras
Por deducción,
y de ahí la
importancia de su
descripción,
consideró la
existencia de una
"afasia de
conducción" (Leitungsaphasie)
en la que
estarían
alteradas las
conexiones entre
los centros
receptores y
efectores del
lenguaje. El
paciente podrá
comprender el
mensaje recibido
pero no podrá
repetirlo. Además
se va a perder la
capacidad de
controlar la
expresión verbal.
Los estudios
posteriores iban a
dar la razón a
Wernicke y la
afasia de
conducción
constituye en la
actualidad uno de
las formas
clásicas de
afasia.
A partir de las
concepciones
iniciales de Bastian,
se inicia el
período que Head
calificó de "Diagram
Makers" y
Pierre Marie de
"période
géometrique de
l´aphasie".
Destacan entre otros
los diagramas de
Küsmaul, Lichtheim,
Charcot (esquema de
la campana, figura
3) y Grasset (el
polígono) (ver
datos históricos en
Lecours y Lhermitte,
1979).
El clasicismo, en
conclusión, aporta
el reconocimiento de
lesiones y de
agrupaciones de
síntomas
relacionadas con
ellas y aporta
modelos
rudimentarios de lo
de hoy llamaríamos
de "cajas y
flechas".
Figura
3
3.- La
actualidad:
"neuropsicología
cognitiva"
En los años
ochenta aparece una
obra que iba a tener
una gran influencia
en el ulterior
desarrollo de la
neuropsicología, la
"Human
Cognitive
Neuropsychology"
de Andrew W. Ellis y
Andrew W.Young
(1988). Esta obra
establece claramente
los principios de la
"neuropsicología
cognitiva",
destacando los
conceptos de
modularidad y
exponiendo las
arquitecturas
funcionales
(modelos) de las
funciones
estudiadas. Los
síntomas clínicos
(las capacidades
afectadas y
preservadas) se
analizan en
relación con un
modelo sobre el
procesamiento
normal. Los
componentes del
modelo
(representados por
"cajas")
constituyen los
llamados módulos,
de ahí que se hable
de teoría modular.
La
neuropsicología
cognitiva (Ver la
actualización que
aporta el libro de
Brenda Rapp, 2001)
parte de unas
suposiciones
generales que se
deben comentar para
comprender las
aportaciones de la
actualidad y antes
de entrar en
detalles sobre
arquitecturas
funcionales (ver
Coltheart 2001). En
primer lugar se ha
de destacar la
importante
aportación de Fodor
a través de su obra
"The
modularity of mind"
(La modularidad de
la mente), del año
1983. Fodor propuso
una serie de
propiedades que
caracterizarían los
módulos
funcionales. Estas
propiedades se
actualizarían y
resumirían en los
supuestos siguientes
(ver Coltheart,
2001): modularidad
funcional,
modularidad
anatómica,
uniformidad
interpersonal de una
arquitectura
funcional y
substractividad. El
supuesto teórico de
la substractividad
establece que en
casos de lesiones
cerebrales la
arquitectura
funcional resultante
es el sistema normal
menos los
componentes
lesionados. Se
establece, en
consecuencia, que se
han afectado o
eliminado cajas y/o
flechas. Las
manifestaciones de
los pacientes son el
resultado de una
substracción, no de
una adición. Estas
consideraciones no
niegan, por otro
lado, la posibilidad
del uso de nuevas
estrategias que
permitan superar el
déficit.
Entre las
múltiples
arquitecturas
funcionales
publicadas en el
ámbito del lenguaje
destacan los modelos
de Ellis y Young
(1988), el modelo de
Kay, Lesser y
Coltheart (1992) y
el modelo de Lecours,
Peña-Casanova y
Diéguez (1998). A
modo de ilustración
se presentará
sucintamente el
modelo de Ellis y
Young.
El enfoque
"cognitivo"
tiene el peligro de
caer fácilmente en
el problema
conceptual de la
"Falacia
mereológica" (cfr.
infra), por este
motivo se usará un
"▲"
para señalar
problemas
terminológicos y
conceptuales.
El modelo de
Ellis y Young
(Fig. 4) Este
modelo, establece,
entre otras, las
siguientes
características muy
resumidas
(Los
números de cada
apartado se
corresponden con los
números de la
figura que
identifican cada
componente de la
arquitectura
funcional):
El
"sistema de
análisis
auditivo"
permite manipular
la información
auditiva aferente
y "extraer▲"
los sonidos
individuales del
lenguaje. Esta
tarea se realiza
con independencia
de la velocidad,
del tipo de voz,
del acento o de
otras variables
acústicas. Una
lesión de este
sistema afectaría
selectivamente la
capacidad de
discriminación
auditiva verbal y
se alteraría en
ciertos casos de
"sordera
verbal pura".
El paciente
tendría una
dificultad en
entender o repetir
el lenguaje oral
aunque sería
capaz de hablar,
leer y escribir
correctamente.
El
"léxico
auditivo de
entrada"
(léxico
logofónico de
entrada en
terminología de
Lecours et al,
1997) sería el
depositario, en
sus formas de
origen auditivo,
de las palabras
que cada individuo
es capaz de
reconocer cuando
las oye. Así pues
la función de
este componente es
"reconocer▲"
las palabras
habladas
familiares. El
reconocimiento de
una palabra no
implicaría el
acceso a su
significado. Para
alcanzar el
significado se
requiere un paso
más, la
activación de la
representación
semántica
específica en el
seno del sistema
semántico. La
afectación del
sistema de
análisis auditivo
daría lugar a un
sujeto incapaz de
reconocer muchas
de las palabras
oídas. Sería,
empero, capaz de
repetir las
palabras a través
de la vía directa
(flecha 11). La
producción verbal
sería normal
gracias a las
salidas directas
desde el sistema
semántico hacia
el léxico de
output del habla
(8) y el nivel
fonémico. La
lectura también
estaría intacta.
Este patrón
sería el típico
de algunos casos
catalogados como
"sordera para
el significado de
las
palabras".
La conexión
entre el léxico
auditivo de
entrada (léxico
logofónico de
entrada) y el
sistema semántico
(flecha 3)
permitiría que
las palabras
oídas y
reconocidas como
familiares
alcanzaran sus
significados. La
alteración de
este acceso daría
lugar a un cuadro
clínico
caracterizado por
una normal
capacidad en
diferenciar
palabras de
pseudopalabras (p.
ej. sinapo, sotupo,
basomida), esto
es, el sujeto
sería capaz de
realizar tareas de
decisión léxica.
A pesar de
expresar
sensación de
familiaridad ente
las palabras y
rechazar los
logotomos, el
sujeto es incapaz
de alcanzar el
significado.
Ciertos pacientes
con afectación de
este acceso y que
serían capaces de
escribir al
dictado palabras
irregulares que
son incapaces de
comprender reciben
el nombre de
"sordera para
el significado de
las
palabras".
Ciertos casos en
los que presentan
fallos en el
acceso al
significado de
ciertas
categorías de
palabras reciben
el nombre de
"disfasia de
acceso
semántico".
El sistema
semántico
(conocimiento
semántico en
terminología de
Lecours et al.) es
el componente en
el que se
"representan▲"
los significados
de las palabras.
Se corresponde con
la "memoria
semántica"
de muchos modelos
sobre la memoria.
La alteración del
sistema semántico
se puede observar
en varias
situaciones: en
demencias, en
casos particulares
en que se afectan
determinadas
categorías
semánticas, en
casos de afasia
profunda y de
dislexia profunda
y de demencia
semántica. La
afasia profunda se
caracteriza por
parafasias
semánticas en la
repetición con
imposibilidad de
repetir
pseudopalabras.
Por su parte, la
alexia profunda se
caracteriza por la
producción de
parafasias
semánticas en a
repetición y una
incapacidad en la
lectura de
pseudopalabras,
con un efecto de
imaginabilidad
(mayor dificultad
en la lectura de
palabras
abstractas).
El sistema de
análisis visual
tiene como
función
particular el
"reconocimiento▲"
de letras en
palabras o en
series que
constituyen
pseudopalabras, la
codificación de
cada letra en
relación con su
posición en el
seno de la
palabra, y agrupar
perceptivamente
las letras que
pertenecen a una
palabra. La
alteración de
este nivel del
procesamiento
daría lugar a las
llamadas
"alexias
periféricas"
El léxico
visual de entrada
(léxico
logográfico de
entrada en el
modelo de Lecours
et alt.)
constituiría el
almacén
depositario de
"representaciones
visuales▲"
de las palabras
(formas escritas).
En este sentido el
léxico
logográfico de
entrada es similar
al léxico
fogofónico de
entrada (léxico
de input
auditivo).
Mediante la
acción de este
componente se
pueden identificar
series de letras
como familiares
(palabras) o como
desconocidas (pseudopalabras).
Al igual que en el
caso del léxico
de input auditivo
se pueden realizar
tareas de
decisión léxica
para comprobar su
capacidad
funcional. La
comprensión
precisa un paso
posterior: acceder
al sistema
semántico. La
alteración del
léxico visual de
entrada (léxico
logográfico de
entrada) de lugar
a fallos en el
reconocimiento de
palabras por
proximidad
morfológica
(aspecto de
dislexia visual).
La alteración de
este sistema no
daría problemas
en la lectura de
palabras como silla
o farol
pero sí los
podría causar en
casos de palabras
como jeep o
Hollywood.
En muchos de estos
casos, el paciente
produciría
frecuentes errores
de
regularización.
Ciertos casos,
conocidos con el
nombre de dislexia
de superficie, se
atribuyen a la
lesión del
léxico de input
visual (léxico
logográfico de
entrada).
La conexión
entre el léxico
visual de entrada
y el sistema
semántico
permitiría
realizar el
"acceso▲"
entre las formas
visuales de las
palabras y sus
significados
almacenados en el
sistema
semántico. La
alteración
selectiva de este
acceso da lugar a
una incapacidad en
la comprensión de
palabras escritas
irregulares a
pesar de que el
paciente es capaz
de realizar tareas
de decisión
léxica. La
dislexia de acceso
semántico se
correspondería
con este patrón.
El léxico de
salida del habla
(léxico
logofónico de
salida),
constituye el
almacén de las
memorias de origen
fonocinestésico
de las palabras.
Funcionalmente
permitiría que la
forma de las
palabras habladas
esté disponible.
En la producción
verbal la
activación de
estas
representaciones
tendría lugar en
respuesta a la
acción del
sistema
semántico. Estas
"representaciones▲"
también se
activan a partir
de inputs
procedentes del
léxico de input
visual (léxico
logográfico de
entrada). La
afectación del
léxico de salida
del habla se
produciría en
pacientes
anómicos con
dificultad en
evocar palabras
cuyo significado
estaría
totalmente
preservado. Estos
pacientes serían
capaces de evocar
palabras de alta
frecuencia y
presentarían
fenómenos de
aproximación.
En el nivel
fonémico
estarían
"representados▲"
los sonidos
distintivos del
lenguaje. Estas
memorias estarían
codificadas con
datos sobre la
posición, al
igual que las
letras en el
sistema de
análisis visual.
Las aferencias del
sistema fonémico
procederían del
sistema de
análisis
auditivo, del
léxico de salida
del habla (léxico
logofónico de
salida) y del
sistema de
conversión
grafema-fonema
(vía periléxica
de lectura). Este
nivel también
permite el
deletreo de
palabras no
representadas en
el léxico
grafémico de
salida. La
afectación del
nivel fonémico se
puede observar en
casos de afasia de
Broca y
posiblemente en
ciertos casos de
afasia de
conducción. Un
elemento típico
de estos
trastornos sería
el cambio de
fonemas en
función de
principios de
similaridad.
La conexión
bidireccional
entre el léxico
de salida del
habla y el nivel
fonémico pone de
manifiesto la
interacción
funcional entre
estos componentes.
La flecha que
une el sistema de
análisis auditivo
con el nivel
fonémico pone de
manifiesto la
conexión que
permite la
repetición sin
tener que acceder
a los léxicos de
entrada y salida.
Esta conexión
constituye una
vía directa. Esta
conexión
permitiría la
repetición de
pseudopalabras. La
alteración de la
vía directa se
observaría en
ciertos afásicos
con síntomas como
la "agnosia
fonológica"
y la "afasia
profunda", en
los cuales la
repetición de
pseudopalabras
está más
afectada que la
repetición de
palabras.
Representación
de la posibilidad
de feed-back
externo que
permite controlar
la propia
producción
verbal. En ciertas
afasias la
ausencia de
control externo
explicaría la
incapacidad de
detección del
trastorno por el
paciente.
En muchos
modelos se
representa una
conexión directa
entre el léxico
auditivo de
entrada (léxico
logofónico de
entrada) y el
léxico de salida
del habla (léxico
logofónico de
salida), esto es,
saltando el
componente
semántico. Este
componente
funcional permite
expresar la
situación
patológica de la
posibilidad de
transcodificación
de las palabras
oídas a palabras
escritas sin que
exista acceso a la
semántica.
Conexión entre
el léxico visual
de entrada
(léxico
logográfico de
entrada) y el
léxico de salida
del habla sin
pasar por el
componente
semántico. La
posibilidad de
pacientes capaces
de leer
correctamente
palabras
irregulares sin
extraer su
significado se
debería a la
existencia de esta
ruta.
Sistema de
conversión
grafema-fonema que
permite la lectura
de palabras
familiares
regulares y de
pseudopalabras. La
situación
clínica llamada
"alexia
fonológica"
se debería a la
afectación de
este sistema. En
estos casos los
pacientes leen
mejor las palabras
(regulares o
irregulares) que
las pseudopalabras.
Este componente
funcional también
está gravemente
afectado en casos
de "alexia
profunda"
Léxico
grafémico de
salida (léxico
logográfico de
salida en
terminología de
Lecours et al.):
este componente
funcional
representaría el
almacén
depositario, en
sus formas de
origen
visuoqueirocinestésico
de las palabras.
Estarían
"representados
▲" los
deletreos de las
palabras
familiares y se
harían accesibles
en el momento de
la escritura. Su
papel es muy
importante en
lenguas con
escritura
irregular en las
que existen
numerosos
deletreos
atípicos e
impredecibles. La
alteración de
este sistema
explicaría
ciertas parafasias
consistentes en
errores en el
deletreo. Los
errores de entrada
desde el sistema
semántico darían
lugar a parafasias
semánticas como
en el caso de la
agrafia profunda.
Conexión entre
el léxico de
salida del habla y
el léxico
grafémico de
salida. Esta
conexión
explicaría
errores de
escritura por
similaridad
acústica.
Sistema de
conversión
fonema-grafema La
vía de
conversión
grafema-fonema
permite la lectura
de palabras
regulares y la de
pseudopalabras
plausibles. Un
elemento central
de la función de
la conversión
grafema-fonema es
la aplicación de
reglas con la
consecuente
regularización de
las palabras
irregulares. La
regularización es
una
característica de
los pacientes con
agrafia de
superficie en los
que está alterado
el léxico visual
de entrada. En la
disgrafía
fonológica se
altera
específicamente
es conversión
grafema-fonema.
El modelo PALPA (Psycholinguistic
Assessment of
Language Processing
in Aphasia) de Kay,
Lesser y Coltheart
(1992).
Este
modelo, bastante
similar al de Ellis
y Young, aporta un
conjunto de
materiales que
permiten la
exploración de los
componentes de la
arquitectura
funcional propuesta.
Existe una versión
española, el EPLA
(Valle y Cuetos,
1995).
Es importante
destacar que el
PALPA aporta por
primera vez una
alternativa a la
exploración
sistemática de las
alteraciones del
lenguaje de los
pacientes, mas allá
de los test
clásicos.
El modelo HFSP (Lecours
et al, 1998).
La arquitectura
funcional para la
lectura y la
escritura de Lecours
et al (1997) nace en
el contexto de un
consorcio
internacional becado
por el HFSP. Este
consorcio definió
una arquitectura
funcional muy
simple, genérica y
apta para cualquier
sistema de
escritura. A
continuación se
estudiaron las
características de
los distintos
sistemas de
escritura y se
establecieron
arquitecturas
funcionales
específicas. Como
caso concreto se
estableció un
modelo para los
códigos
alfabéticos y luego
se especificaron las
características de
códigos
específicos:
inglés, francés,
español y
portugués. Este
modelo, y el test
relacionado, se
publicaron bajo el
título
"Dislexias y
Disgrafias" (Lecours,
Peña-Casanova,
Diéguez, 1998). A
diferencia del
modelo de Ellis y
Young, el modelo de
Lecours et al.
(figura 5)
especifica detalles
cono el
procesamiento los
registros
alfabético,
grafémico y
silábico, así como
vías paralelas
entre el léxico de
entrada y el léxico
de salida.
4.- Comentarios
finales: los modelos
y el riesgo de la
mereología
Aunque las
arquitecturas
funcionales proceden
de las
aproximaciones de
los clásicos las
ciencias
neurocognitivas
actuales las
incorporan en el
contexto de los
conocimientos y
métodos actuales.
Las arquitecturas
funcionales se usan
en el estudio del
procesamiento de
caras, en el
cálculo, en el
reconocimiento de
objetos, en la
función ejecutiva,
etc. Se asume que
las arquitecturas
funcionales son
uniformes entre los
distintos
individuos. Las
arquitecturas
funcionales se usan
para describir
teorías que se
deben contrastar
realizando estudios
en pacientes con
lesiones cerebrales.
Se asume también
que los módulos
propuestos tienen
una pertinencia
biológica
(permitiendo
disociaciones tras
lesiones
cerebrales).
Ciertamente las
arquitecturas
funcionales no hacen
referencia directa a
la biología humana,
ya que se hubieran
podido concebir y
construir sin el
menor conocimiento
biológico; sin
embargo esta
afirmación no es
incompatible con
otra aseveración
que reconozca una
pertinencia
biológica
potencial.
Pertinencia
biológica no se
debe confundir con
la noción clásica
de localización, al
menos como se emplea
en neurología.
Las arquitecturas
funcionales no son
"ecológicas".
No lo son desde el
momento en que no se
describen
explícitamente
algunos parámetros
que se consideran
esenciales en el
estudio de las
dislexias y
disgrafías o de las
afasias (frecuencia
de uso y longitud de
las palabras,
carácter concreto o
abstracto,
dimensiones
fonológica,
morfológica y
sintáctica, etc.).
Además, las figuras
hacen abstracción
de la ontogénesis
del léxico mental,
e ignoran diversos
factores como el
nivel de
escolarización o
hábitos lectores de
los sujetos.
Se asume también
que las lesiones
cerebrales afectan o
suprimen módulos -y
sus conexiones- pero
que no los añaden.
De hecho las
arquitecturas
funcionales permiten
establecer estudios
neurocognitivos
explícitos que se
deben completar con
informaciones
procedentes de otros
ámbitos como la
neuroimagen
funcional o estudios
experimentales en
sujetos normales.
Finalmente, las
arquitecturas
funcionales forman
una parte de lo que
se ha dado en llamar
"evidencias
convergentes".
La convergencia de
evidencias aportadas
por distintos
ámbitos
científicos
consolida el
conocimiento final.
La falacia
mereológica .
Este
error consiste en
atribuir a una parte
del individuo las
propiedades de todo
el individuo. Las
arquitecturas
funcionales se deben
ver como "una
forma de
hablar" y con
la cautela crítica
de no caer en la
falacia mereológica,
el error conceptual
grave de muchos
investigadores. El
cerebro no
"conoce",
ni
"decide",
ni "crea
hipótesis". Es
la persona quien
conoce, decide o
crea hipótesis.
Así, por ejemplo,
la afirmación
"el estudio
de la visión debe
incluir... un
cuestionamiento
sobre la naturaleza
de las
representaciones
internas a través
de las cuales
nosotros capturamos
esta información y
la hacemos asequible
como fundamento de
nuestros
pensamientos y
acciones" (Marr,
1980, p. 3),
constituye un
ejemplo de la
falacia mereológica.
Para una discusión
amplia del problema
véase Bennet y
Hacker (2003).
En el ámbito de
la memoria se puede
citar otro ejemplo.
Realmente,
establecer en los
modelos de memoria
de trabajo un
"administrador
central" (Baddeley,
1986), es como
colocar un
"homúnculo
pensante"
indefinido en el
cerebro.
Aunque las
presentes notas
sobre las
arquitecturas
funcionales no
tienen como objetivo
entrar en los
detalles de los
problemas
mereológicos se ha
querido destacar el
problema mediante un
"▲"
. Los problemas
conceptuales "neurofilosóficos"
de la
neuropsicología y
la neurología de la
conducta son
cruciales y merecen
un estudio
prioritario.
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