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Neuropsicología
– Neurología de la Conducta |
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Neurología Cognitiva
y Conductal –
Especialidades
relacionadas |
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De la tradición
neurológica a la
neurología de la
conducta, la
neuropsicología y
la neuropsiquiatría
(notas)
Jordi
Peña-Casanova.
Julio de 2005.
Los orígenes
próximos: Pierre
Paul Broca
Las relaciones
entre el cerebro y
las actividades
mentales han sido
una cuestión que ha
interesado desde los
tiempos más
remotos. El problema
tiene, de hecho, una
raíces profundas y
previas a la
aparición de los
términos
neurología,
neuropsicología o
neurología del
comportamiento (Lecours
y Joanette, 1991).
En los libros de
historia de la
Medicina se pueden
encontrar datos
sobre las medicinas
arcaicas y su
evolución hasta la
actualidad.
De hecho el
objetivo planteado a
lo largo de la
historia ha sido
siempre el mismo:
"Observar
sistemáticamente
las anomalías
del
comportamiento
propio de la
especie y
localizar en
términos de
neuroanatomía
macroscópica
las lesiones que
causan las
enfermedades del
telencéfalo
humano e
intentar
comprender tanto
el
funcionamiento y
las disfunciones
de éste, como
substrato de las
diversas
aptitudes
cognitivas"
(p. vii) (1).
En
esta línea de
pensamiento el gran
maestro Henri
Hécaen reconocía
claramente el
nacimiento de la
neuropsicología
mucho antes de la
creación de este
término:
"Aunque
la
neuropsicología
nació mucho
antes que se
creara este
término, sus
inicios tras la
comunicación de
Broca a la
Société
d'Anthropologie
de Paris, en
1861, han estado
señalados por
el triunfo del
método anatomo-clínico"
[2, p. vii]. [Si
la
Neuropsychologie
est née bien
avant que le
terme fut crée,
ses debuts
depuis la
communication de
Broca à la
Société
d'Anthropologie
de Paris en
1861, on été
marqués par le
triomphe de la
méthode
anatomoclinique].
Pierre
Paul Broca
(1824-1880)
Los grandes
maestros y
fundadores de la
neurología
aportaron
conocimientos
capitales que
constituirían,
directa o
indirectamente, los
cimientos de la
moderna
aproximación a las
relaciones entre el
cerebro y las
actividades
mentales. Este
proceso conduciría
a la cristalización
progresiva del
conocimiento sobre
las formas clásicas
de afasia, alexia,
apraxia, acalculia,
etc., tal como se
describen en los
tratados de
neurología
contemporáneos (3).
No nos detendremos
en este aspecto.
Véase el apartado
sobre el término neuropsicología.
Las primeras
terminologías
médicas sobre el
mismo problema
Por motivos
científicos o
corporativistas el
estudio de las
relaciones
cerebro-comportamiento
ha recibido
distintos nombres.
Desde la Psychologie
physiologique de
Jean-Martin Charcot
y Théodule Ribot;
la Neuro-psycho-pathologie
de Julián de
Ajuriaguerra y Henri
Hécaen que luego se
convertiría en Neuropsychologie
a secas, como en
Luria y Benton; o la
Behavioral Neurology
de los discípulos
de Norman Geschwind
(1). En la
actualidad, en el
ámbito de la
neurología, se ha
establecido el
término de
"Neurología
Cognitiva y
Conductual"
Cabe destacar
que la segunda
edición del libro
"Principles
of Behavioral
Neurology" de
M.-Marsel Mesulam
lleva ahora el
título "Principles
of Behavioral and
Cognitive
Neurology"
(New York: Oxford
University Press,
2000). También es
significativo que
el la reunión
administrativa de
la Sección de "Behavioral
Neurology"
de la American
Academy of
Neurology, en San
Diego (2000), se
planteara una
discusión
terminológica.
En Barcelona la
influencia de la
obra de Ajuriaguerra
y Hécaen (4) fue
capital y se
concatenó con las
aportaciones de
otros autores para
constituir una
primera
aproximación
sistematizada de los
conocimientos sobre
las bases cerebrales
de las actividades
mentales.
El papel de
Julián de
Ajuriaguerra y Henri
Hécaen
Julián de
Ajuriaguerra
(1911-1993)
Henri Hécaen
(1912-1983)
Le cortex
cérébral de
Julián de
Ajuriaguerra y Henri
Hécaen (primera
edición 1949,
segunda edición
1960) representó un
verdadero hito en el
desarrollo clínico
del conocimiento de
las actividades
corticales
superiores. Su
capítulo de
introducción es
realmente remarcable
para la época. Se
ha de destacar el
subtítulo "Étude
Neuro-psycho-pathologique"
como precedente
terminológico. La
obra se centraba
básicamente en una
bipolaridad, por un
lado una
aproximación
topográfica,
"síndromes
anatomo-clínicos"
(frontal, rolándico,
calloso, parietal
temporal y
occipital), y por
otro una
aproximación
funcional,
calificada de
"problemas
fisiopsicopatológicos"
(afasias; praxias y
gnosias; apraxia;
astereognosias;
agnosia auditiva;
agnosias visuales;
trastornos de la
somatognosia; y
alucinaciones y
lesiones corticales
focales).
Le cortex
cérébral se
continuó, en cierto
modo, con otra obra
titulada Introduction
à la
Neuropsychologie (5),
aparecida en 1972.
Esta vez con la
firma aislada de
Hécaen. Este autor
actualizó y amplió
los contenidos de la
primera obra y se
centró en los
aspectos
funcionales:
afasias, apraxias,
trastornos de la
percepción y
anotaciones finales
sobre las
localizaciones, la
dominancia y la
restauración
funcional. En la
introducción
Hécaen presentó la
siguiente
definición, desde
la medicina, de
neuropsicología:
"La
neuropsicología
es la disciplina
que trata de las
funciones mentales
superiores en sus
relaciones con las
estructuras
cerebrales"
[5, p. xi]. [La
neuropsychologie
est la discipline
qui traite des
fonctions mentales
supérieures dans
leurs rapports
avec les
structures
cérébrales].
Una versión
ampliada de este
continuum de libros
se publicó en
inglés con el
título Human
Neuropsychology
(Hécaen y Albert,
1978) [6]. En esta
edición se
introdujeron
capítulos sobre
trastornos de
memoria, trastornos
debidos a patología
del lóbulo frontal,
plasticidad cerebral
y recuperación de
la función. El
prefacio fue escrito
por Norman Geschwind
quien destacó la
importancia de la
obra de Hécaen:
"...Henri
Hécaen fue uno de
los nuevos
pioneros que
reanimaron este
campo. Sus
contribuciones han
llegado a ser
tanta parte de
nuestro
pensamiento
básico diario que
paradójicamente
es fácil olvidar
su papel" [4,
p. v] [...Henri
Hécaen was one of
the new pioneers
who revivified the
field. His
contributions have
become so much a
part of our basic
everyday thinking
that is
paradoxically easy
to forget his
role].
Se puede ver, en
consecuencia, la
evolución de una
obra --con cambios
de autores y
títulos-- y se
puede considerar
esta evolución como
el reflejo del
cambio de ideas y
aproximaciones
acontecidas entre
1949 y 1978 (¡tres
décadas!).
Entre finales de
los cuarenta (1949),
cuando aparece la
primera edición de "Le
cortex cérebral",
y mediados de
los sesenta (1966)
--quince años--
descollan una serie
de autores
importantes, que van
a contribuir
decididamente al
desarrollo y la
consolidación,
directa o
indirectamente, de
la neurología de la
conducta: Bucy (7),
Fulton (8),
Critchley (9),
Eccles (10), Magoun
(11) y Denny Brown
(12) entre otros.
Durante estos tres
lustros destaca,
también, un
conjunto de libros
que recogen las
aportaciones a
reuniones
internacionales de
alto nivel y que se
suman al proceso de
configuración de la
neuropsicología.
Entre estos libros
cabe destacar los
editados por Adrian,
Bremer y Jasper
(13); Wolstenholme y
O’Connor (14);
Halpern (15); De
Reuck y O’Connor
(16); y Eccles (17).
Sus aportaciones
ciertamente no eran
en absoluto de
conocimiento
generalizado en
nuestro medio.
Las
"Neuropsicologías
fundacionales"
de los años 70.
Principales citas.
El inicio de los
años setenta está
marcado por tres
"neuropsicologías".
La
"Introducción
a la
Neuropsicología"
de Benton
(1971)(18), la de
Hécaen (1972)(5), y
la de Luria (1973,
1974)(19-21), y por
la "Behavioral
neurology" de
Pincus y Tucker
(1974) (22). Otras
"neuropsicologías"
son posteriores: la
"breve"
(un abrégé)
de Barbizet y
Duizabo (1977)(23);
la "Human
Neuropsychology"
de Hécaen y Albert
(1978)(6) que se ha
de ver como la
continuación de
"Le cortex
cérébral" de
Ajuriaguerra y
Hécaen, la más
clínica y
sintética de Walsh
(1978)(24); la
americana "de
editores" de
Heilman y Valenstein
(1979). El libro de
Heilman y Valenstein
se ha consolidado
como un libro de
texto y se han
sucedido cuatro
ediciones, la
última de 2004. New
York: Oxford
University Press.
(25).
Con
independencia del
listado de libros
que reflejan el
desarrollo
progresivo de un
corpus de
conocimientos se
debe hacer
referencia al
desarrollo de la
neuropsicología
experimental entre
los años sesenta
y setenta. Si bien
el desarrollo
inicial de la
neuropsicología
se basó en el
estudio de casos
individuales o
series de
pacientes con
trastornos
similares, la
exploración se
fundamentaba en la
descripción de
los síntomas sin
que existieran
métodos
estandarizados.
Los diseños
propios de la
psicología
experimental con
grupos de sujetos
sometidos a
distintos
tratamientos
experimentales (en
el caso de la
neuropsicología
lesiones),
protocolos
estandarizados y
seguimientos
sistemáticos, se
inician en los
años
sesenta-setenta.
Los trabajos de
distintos autores
se dirigieron al
estudio de la
percepción
espacial, memoria,
lenguaje,
atención,
emociones, praxis,
etc.
El estudio
sistemático de
pacientes
sometidos a
intervenciones
quirúrgicas para
el tratamiento de
la epilepsia, en
el que destaca el
papel de Brenda
Milner en el
Montreal
Neurological
Institute,
representó un
nuevo avance
metodológico y
científico.
También se han de
destacar las
aportaciones de
Roger Sperry en el
ámbito de las
callosotomías.
Estas técnicas
quirúrgicas
implicaron el
desarrollo de
metodologías
cognitivas para
conocer el estado
funcional de los
pacientes.
Las
neuropsicologías de
los años 80.
Principales citas.
En los años
ochenta aparecen
diversas obras entre
las que destacan la
aproximación
"de autor"
erudita y completa,
de Dimond
(1980)(26); o la
más académica o
"libro de
texto" de Kolb
y Wishaw (1980)(27).
La
"Neuropsicología"
editada por J.
Peña-Casanova y Ll.
Barraquer-Bordas
(1983)(28) fue la
primera obra de
estas
características
generales en
España. Cabe
destacar la "Localization
in Neuropsychology"
editada por Andrew
Kertesz (1984) (29)
que aportó una
clara novedad ya que
el enfoque se
realiza
principalmente
alrededor de los
problemas de la
localización
cerebral de la
función. La segunda
edición del libro
editado por Kertesz
se titula "Localization
and Neuroimaging in
Neuropsychology"
(San Diego: Academic
Press, 1994).
La obra "Principles
of Behavioral
Neurology"
editada por Marcel
Mesulam (1984)(30)
constituyó otro
clásico. La
"Neuropsychologie
Clinique et
Neurologie du
Comportement"
editada por Mihai
Ioan Botez (1987,
segunda edición de
1997)(31) contiene
una especie de
vuelta a los
orígenes ya que el
libro se organiza en
bases generales, en
funciones y en
síndromes focales
(temporal, parietal,
frontal, etc.) al
igual que el libro
de Ajuriaguerra y
Hécaen.
En los años
ochenta aparece una
obra que iba a tener
una gran influencia
en el ulterior
desarrollo de la
neuropsicología, la
"Human
Cognitive
Neuropsychology"
de Andrew W. Ellis y
Andrew W.Young
(1988)(32). Esta
obra establece
claramente los
principios de la
"neuropsicología
cognitiva",
destacando los
conceptos de
modularidad y
exponiendo las
arquitecturas
funcionales
(modelos) de las
funciones
estudiadas. La
semiología clínica
(las capacidades
afectadas y
preservadas) se
analizan en
relación con un
modelo sobre el
procesamiento
normal. En 1996 los
autores publican una
edición ampliada en
la que incluyen una
serie de lecturas
sobre los temas de
la primera edición.
Por este motivo el
libro lleva el
subtítulo de
"A textbook
with readings"
Las
neuropsicologías de
los años 90.
Principales citas.
Los años noventa
presentan la novedad
del "Handbook
of Neuropsychology"
editado por
François Boller y
Jordan Grafman
(apareciendo
volúmenes hasta el
año 1997) (33).
Posteriormente
aparecieron la
"Neuropsychologie
humaine" de
Xavier Seron y Marc
Jannerod (1994)
(34), la "Behavioral
Neurology and
Neuropsychology"
de Todd E. Feinberg
y Martha J. Farah
(1997)(35), o la
reciente obra "Handbook
of Clinical and
Experimental
Neuropsychology"
de Gianfranco Denes
y Luigi Pizzamiglio
(1999)(36).
En 1994 aparece
en Colombia la
"Neuropsicología
clínica" de
Alfredo Ardila y
Mónica Rosselli
(37), "como
texto básico de
entrenamiento
universitario en
neuropsicología"
(cita en la
contraportada), dos
años mas tarde, en
1994, le sigue en
España otra obra de
neuropsicología
dirigida a
estudiantes de las
facultades de
Psicología, es la
"Neuropsicología"
de Junqué y Barroso
(38).
En 1995 llega
desde Brasil el
libro "Neuropsicologia,
das bases anatomicas
à rehabilitaçao"
(39), editado por
Ricardo Nitrini,
Paulo Caramelli y
Letícia L. Mansur.
En 1998 Victor Feld
y Mario T.
Rodríguez editan en
Buenos Aires la
primera
"Neuropsicología
infantil" (40)
en español.
En resumen: la
aparición de las
"neuropsicologías
fundacionales"
a principios de los
70 y todas en un
contexto netamente
neurológico,
representa una
abierta y clara
cristalización del
saber
neuropsicológico, y
una inflexión en el
desarrollo de la
especialización. La
gran
diversificación de
temáticas
neuropsicológicas
se produce alrededor
de 1975, cuando
aparecen libros
especializados. Los
años ochenta y
noventa aportan
nuevas obras que van
acumulando
conocimientos
destacando un "Handbook
of Neuropsychology"
y la irrupción de
la
"neuropsicología
cognitiva".
En 1974 aparece
en España la
primera
aproximación
sistematizada de
Barraquer-Bordas en
neuropsicología, su
Afasias, Apraxias,
Agnosias (41).
Esta obra cabe
situarla en la
línea de las obras
de revisión y
actualización pero
centrándose en el
ámbito del
lenguaje, la
gestualidad y el
reconocimiento.
Una nota sobre
Aleksandr Romanovich
Luria
La llegada de las
obras de Aleksandr
Romanovich Luria
significó un nuevo
impulso, ciertamente
muy importante, en
el desarrollo
subsiguiente de la
neuropsicología en
nuestro medio. Se ha
de destacar su obra "The
working brain. An
introduction to
Neuropsychology"
(del año 1973),
versión inglesa
discretamente
modificada de la
versión rusa "Osnovi
neiropsijologii"
(Fundamentos de
neuropsicología),
que llegó a su
edición castellana
(a partir de la
inglesa) con el
nombre de "El
cerebro en
acción"
(1974).
La obra de Luria
significó una
concepción integral
de la
neuropsicología.
Todo parecía estar
claramente
concatenado: la
concepción
teórica, los
métodos clínicos,
los síndromes y la
terapia. Al hacer
referencia a las
afasias, por
ejemplo, muchos
colegas siguieron la
clasificación de
Luria y aceptaron,
casi como dogma, los
mecanismos
fisiopatológicos
propuestos por este
autor en cada forma
clínica de afasia.
Muchos descubrieron
la neuropsicología
a través de Luria y
la confundieron e
igualaron a la obra
de este autor.
En los aspectos
prácticos los
psicólogos,
fundamentalmente en
el área de la
psicometría y
relacionados con la
clínica
psiquiátrica,
realizaban
exploraciones
mediante tests
"de
organicidad"
(¡!). La obra de
Luria iba a
representar un
revulsivo importante
y un cambio de
objetivos para los
seguidores de la
psicometría pura y
dura. Pero no todos
captaron claramente
el mensaje de Luria.
De la
neuropsicología
como encuentro a las
fragmentaciones
profesionales
Progresivamente,
y partiendo de los
mismos objetivos
generales, han
cristalizado en la
actualidad tres
disciplinas
relacionadas que
tienen objetivos
compartidos, pero
distintas bases
científicas e
históricas y claras
diferencias en
relación con los
profesionales que
las cultivan y sus
organizaciones
profesionales así
como en los métodos
de trabajo y de
intervención
terapéutica. Estas
tres disciplinas son
la
neuropsiquiatría,
la neuropsicología
y la neurología de
la conducta. En los
párrafos siguientes
se exponen
brevemente y se
complementan los
rasgos y las
diferencias, a veces
de matiz, entre
estas disciplinas
siguiendo el modelo
de Mendez, Van Gorp
y Cummings (1995).
La neuropsiquiatría,
desarrollada por
psiquiatras, se
centra más en la
neurofisiología y
la neuropatología
relacionadas con
enfermedades
mentales
(depresión,
psicosis, cambios
de personalidad),
observadas en
pacientes
eminentemente
neurológicos que
padecen secuelas
de accidentes
vasculares,
epilepsia,
alteraciones
neurodegenerativas,
etc. Su método
principal es la
historia
psiquiátrica y la
descripción
psicopatológica.
A esta
disciplina se
podría aproximar
la psicogeriatría.
Esta disciplina,
también
eminentemente
desarrollada por
psiquiatras, se
centra en el
estudio de las
alteraciones
psiquiátricas
relacionadas con
la ancianidad, en
este ámbito unos
profesionales se
centran más en la
vertiente
neurológica
(demencias,
fundamentalmente),
mientras que otros
se centran en la
vertiente más
psiquiátrica
(depresiones,
delirios, etc.).
La neuropsicología,
desarrollada por
psicólogos, se
centra en los
mecanismos
cognitivos de la
memoria, el
lenguaje, las
capacidades
visuoespaciales,
ejecutivas, etc. ,
en relación con
mecanismos
mediados por
estructuras
cerebrales. La
neuropsicología
se sitúa en los
confines de la
neurología
clínica, de la
psicología
general y
experimental. Su
principal método
de evaluación son
los tests
estandarizados,
mientras que su
principal foco
terapéutico es la
rehabilitación
cognitiva y la
psicoterapia.
La neurología
de la conducta es
desarrollada por
neurólogos tras
una
especialización
que ha sido
definida
recientemente por
la Academia
Americana de
Neurología.
La Neurología de
la conducta
(neurología
cognitiva y
conductual)
La neurología,
tras dar lugar al
nacimiento de la
neuropsicología, ha
redefinido su tarea
en el ámbito, con
los siguientes
rasgos:
Profesional
implicado: la
neurología de la
conducta la realiza
un médico
neurólogo que se ha
especializado en
este ámbito. Las
guías para la
formación han sido
establecidas por la
Academia Americana
de Neurología.
Bases teóricas:
Los síndromes
clínico
topográficos
clásicos (afasias,
apraxias, agnosias,
amnesias, etc.)
constituyen los
cimientos de la
especialidad, pero a
estos conocimientos
se incorporan las
aportaciones más
moleculares de la
llamada
"neuropsicología
cognitiva".
Aunque en un
sentido original e
histórico los
síndromes focales
hayan constituido
las bases, la
neurología no es en
absoluto ajena a
todas las
aportaciones de
otras ramas del
saber como la
psicología, la
lingüística o la
sociología.
Ciencias de base:
La Medicina y las neurociencias
en general son las
bases de la
neurología de la
conducta. Esto
quiere decir que el
profesional se
aproxima al problema
con conocimientos de
fisiopatología
general, y
específicos de
fisiopatología
neurológica.
Conoce, además, las
entidades clínicas
no neurológicas que
pueden ser
concomitantes o
condicionantes en un
caso determinado.
Las neurociencias
en general
(neuropatología,
neurobiología,
neurogenética,
neurofisiología,
neuroquímica,
neurofarmacología,
neuroimagen, etc.)
aportan mucha
información que se
usará en el estudio
y la comprensión de
la enfermedad.
Foco de trabajo:
La correlación
neuropatológica
constituye en foco
principal. El
diagnóstico y la
evaluación de las
lesiones del sistema
nervioso es la
actividad general
del neurólogo, que
en el caso de la
neurología de la
conducta se centra
en el cerebro. Si
bien la correlación
neuropatológica ha
sido
tradicionalmente el
foco principal, la
neurología no ha
sido en absoluto
ajena a las
aproximaciones
funcionales y ha
sido precursora de
los modelos
cognitivos.
La aproximación
actual debe ir
encaminada al
estudio de las
alteraciones
cognitivas y del
comportamiento en el
ámbito de entidades
nosológicas
definidas:
enfermedad de
Parkison, esclerosis
múltiple,
epilepsia,
demencias,
traumatismos
craneoencefálicos,
etc. En este enfoque
--superándose la
visión clásica de
los síndromes
focales que
podíamos llamar de
"afasias,
apraxias,
agnosias"—permite
que el neurólogo
pueda realizar el
manejo de los
pacientes con mayor
base y formación.
Ejemplos de esta
aproximación se
encuentran en los
libros editados por
White (1992)(43),
Grant y Adams (1996,
2ª. ed.)(44) y por
Goldstein, Nussbaum
y Beers (1998)(45).
Método: En
neurólogo del
comportamiento
realiza básicamente
una evaluación
dirigida a la
cognición en el
contexto
neurológico general
del paciente. Las
alteraciones
cognitivas se
estudian en el
contexto de la
historia del
paciente y de las
exploraciones
complementarias
neurológicas. En
este apartado en
donde la actividad
se concatena con la
del neuropsicólogo
quién aportará –entre
otros-- los datos
obtenidos mediante
test estandarizados.
El neurólogo
especializado en
neurología de la
conducta ha de
conocer los
principios de la
"neuropsicometría"
y las
características,
indicaciones y el
valor específico de
cada test
neuropsicológico.
Es importante
destacar el impacto
de las corrientes de
la Medicina Basada
en la Evidencia
(pruebas) en todo el
ámbito
metodológico de la
neurología y de la
neurología de la
conducta. Véase la
web de la Western
Ontario University:
Evidence Based
Neurology (http://www.uwo.ca/cns/ebn)
La neurología
debe desarrollar
instrumentos de
evaluación
neuropsicológica
que permitan una
actividad clínica
objetiva, sin sesgos
y con alto valor de
predicción, en los
ámbitos del
pronóstico, el
diagnóstico y el
tratamiento. La
publicación en
Neurology (1999) del
MIS (Memory
Impairment Screen)
de Herman Buschke y
cols. es un claro
ejemplo.
Terapia: La
intervención
terapéutica del
neurólogo se centra
en la enfermedad de
base. En este
ámbito el
neurólogo incide en
los aspectos más
importantes del
proceso de
afectación
cognitiva: en la
etiología y en la
fisiopatología
biológica. El uso
de fármacos es la
terapia fundamental
pero el neurólogo
también puede
indicar otras
intervenciones o
participar en
decisiones que
tomará un equipo.
Véase:
afasiología,
psicolingüística
|
Neuropsicología
El término
"Neuropsicología"
se atribuye a
veces a Karl
Lashley
(1890-1958).
Este autor
experimentalista
usó el
térmico en el
contexto de
las lesiones
cerebrales y
la conducta en
una
presentación
que realizó
en el año
1936 ante la Boston
Society of
Psychiatry and
Neurology. Su
conferencia
apareció
publicada en
1937 (Lashley,
KA.
Functionals
determinants
of cerebral
localization.
Archives of
Neurology and
Psychology,
1937;
38:371-387).
A pesar de
esta
atribución
Lashley no fue
el primero en
usar este
término. Dado
que Lashley
cita el libro
ded Goldstein
de 1934 (cfr.
infra), y no
usara la
palabra antes
de 1936 hace
pensar que la
tomara de
Goldstein
(ver: Finger
S. History of
Neuropsychology.
En: DW (ed.)
"Neuropsychology".
San Diego:
Academic Press,
1994:1-28).
La palabra
"neuropsicología"
había sido
usada en 1913
por William
Osler
(1849-1919) en
una
conferencia
sobre la
formación en
la Phipps
Psychiatric
Clinic. Osler
utilizó el
término
"neuro-psychology"
en el
contexto de la
idea de que
los
estudiantes
deberían
tomar cursos
sobre los
trastornos
mentales (Osler
W. Specialism
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(1878-1965),
también usó
el termino
neuropsicología
en su clásico
Der Aufbau
des Organismus
(La
construcción
del
organismo),
publicado en
1934. Esta
obra se
publicó en
inglés en el
año 1939 con
el siguiente
título y
subtítulo: The
Organism. A
Holistic
Approach to
Biology
Derived from
Pathological
Data in Man. La
palabra
"neuro-psychological"
aparece en la
introducción
del tema de
los procesos
aberrantes del
pensamiento
que aparecen
en pacientes
con lesiones
cerebrales.
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