En los años ochenta
aparece una obra que iba
a tener una gran
influencia en el
ulterior desarrollo de
la neuropsicología, la
“Human Cognitive
Neuropsychology” de
Andrew W. Ellis y Andrew
W.Young (1988). Esta
obra establece
claramente los
principios de la
“neuropsicología
cognitiva”, destacando
los conceptos de
modularidad y exponiendo
las arquitecturas
funcionales (modelos) de
las funciones
estudiadas. En este
enfoque los síntomas
clínicos (las
capacidades afectadas y
preservadas) se analizan
en relación con un
modelo sobre el
procesamiento normal.
Los componentes del
modelo (representados
por "cajas") constituyen
los llamados módulos, de
ahí que se hable de
teoría modular.
Aunque esta obra es
posterior a los
iniciales trabajos de
desarrollo del Test
Barcelona, su influencia
se dejó notar en
ulteriores desarrollos,
a partir del año 1988.

Primera edición
Título: Human Cognitive
Neuropsychology
Autores: Andrew W. Ellis,
Andrew W.Young
Editorial: Lawrence
Erlbaum Associates
(LEA): Hove. UK
Año: 1988
Esta edición fue
traducida al castellano
Título: Neuropsicología
cognitiva humana
Editorial: Masson:
Barcelona.
Año: 1992

Edición ampliada con con
lecturas de textos (“readings”)
Título: Human Cognitive
Neuropsychology
Autores: Andrew W. Ellis
y Andrew W. Young
Editorial: Psychology
Press: Hove, UK
Año: 1996
La neuropsicología
cognitiva parte de unas
suposiciones generales
que merecen un breve
comentario. En primer
lugar se debe destacar
la aportación de Fodor a
través de su obra "The
modularity of mind" (La
modularidad de la
mente), del año 1983.
Fodor propuso una serie
de propiedades que
caracterizarían los
módulos funcionales.
Estas propiedades se
actualizarían y
resumirían en los
supuestos siguientes:
modularidad funcional,
modularidad anatómica,
uniformidad
interpersonal de una
arquitectura funcional y
substractividad. El
supuesto teórico de la
substractividad
establece que en casos
de lesiones cerebrales
la arquitectura
funcional resultante es
el sistema normal menos
los componentes
lesionados.
El modelo “cognitivo” se
relaciona con teorías
más o menos explícitas
sobre la función
cognitiva normal que
acostumbran a
representarse mediante
esquemas de “cajas y
flechas” que representan
una arquitectura
funcional. El modelo
cognitivo presenta, en
cierto modo,
paralelismos con la
aproximación neurológica
clásica de correlaciones
cognitivo-topográficas.
En las aproximaciones
más “duras” (hipercognitivas)
la aproximación
cognitiva tiene entidad
por ella misma,
estableciendo una neta
distinción entre teoría
cognitiva y fisiología
–estructura- cerebral.
La neuropsicología
cognitiva enfatiza el
estudio de casos
aislados (n = 1) frente
al estudio de grupos de
pacientes. Este hecho se
contrapone al estudio
tradicional de síndromes
como afasia de Broca o
afasia de Wernicke que
se fundamentan en una
agrupación heterogénea
de síntomas, básicamente
fundamentada por la
topografía cerebral
afectada y una serie de
disociaciones.
La agrupación de
pacientes basada en
topografías lesionadas
presenta graves
deficiencias ya que se
pierden las
especificidades de cada
sujeto. De la misma
manera la administración
de baterías fijas
tradicionales –por
ejemplo, de afasias- no
hace más que reflejar
los rendimientos en los
subtest incluidos en las
mismas y por ende los
correspondientes
perfiles clínicos
extraíbles, sin avanzar
en el problema
específico del paciente.
Una exploración
“cognitiva” de los
trastornos de la lectura
En el año 1998, tras más
de tres años de trabajo,
apareció la obra
“Dislexias y Disgrafias”,
resultado de la
colaboración de un
consorcio internacional
de investigadores.
El proyecto titulado
“Acquired reading and
writing disturbances in
brain-damaged adults.
Cognitive and cultural
aspects” fue
subvencionado por el
Human Frontier Science
Progran, creado por el
gobierno japonés. Los
investigadores
principales fueron Andre
Roch Lecours y Alfonso
Caramazza.

Título: Dislexias y
disgrafias. Teoría,
formas clínicas y
exploración
Autores: AR Lecours, J
Peña-Casanova, F.
Diéguez
Editorial: Masson, SA:
Barcelona
Año: 1998
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